SUICIDIDO ASISTIDO
SUICIDIO ASISTIDO
El suicidio asistido —dependiendo de la legislación del país puede ser asimilable al auxilio al suicidio—, en relación con el final de la vida, consiste en la ayuda o asistencia a otra persona que desea terminar con su vida. En la mayoría de los países la legislación lo contempla como delito punible. Los países que han legalizado el suicidio asistido son Bélgica, Canadá, España, Luxemburgo, Países Bajos, Suiza y algunos estados de Estados Unidos (California, Colorado, Hawái, Maine, Montana, Nueva Jersey, Nuevo México, Oregon, Vermont, Washington y Washington DC) y Australia (Australia Occidental, Tasmania y Victoria)1234 Los Tribunales Constitucionales de Alemania, Austria, Colombia e Italia legalizaron el suicidio asistido, pero sus parlamentos aún no han legislado o reglamentado esta práctica. Nueva Zelanda legalizó el suicidio asistido en un referéndum en 2020, aunque no estará en vigor hasta el 6 de noviembre de 2021. El parlamento de Portugal aprobó la legalización del suicidio asistido en febrero de 2021, pero el Tribunal Constitucional devolvió la ley al parlamento para que se definiera con claridad en qué situaciones podría pedirse esta práctica.
La Asociación Médica Mundial, que aglutina a los colegios
médicos de 115 países, reiteró en una declaración adoptada por su Asamblea
General en 2019: La AMM reitera su fuerte compromiso con los principios de la
ética médica y con que se debe mantener el máximo respeto por la vida humana.
Por lo tanto, la AMM se opone firmemente a la eutanasia y al suicidio con ayuda
médica.5
Se considera asistencia al suicidio la entrega del material
necesario para su realización. La ayuda puede ser facilitada por profesionales
médicos, enfermeras u otras personas. Algunos países europeos, como los Países
Bajos y Bélgica, han regulado el suicidio asistido como una atribución de los
profesionales de la medicina y la enfermería. En cambio, Suiza permite tanto el
suicidio médicamente asistido como el auxilio al suicidio, es decir, cualquier
persona puede ayudar a otra a suicidarse sin consecuencias jurídicas y no tiene
que realizarse necesariamente en un contexto médico o de enfermería.1
El auxilio al suicidio no debe confundirse con la eutanasia ni con la inducción al suicidio. A diferencia de la eutanasia, en el suicidio asistido la actuación del profesional médico se limita a proporcionar al paciente los medios necesarios para que sea él mismo quien se produzca la muerte. El elemento distintivo no radica en el medio que se emplea, sino en el sujeto que la lleva a cabo: en la primera —la eutanasia—, otra persona es el agente activo respecto de quien la solicita; en el segundo, el paciente es el sujeto activo, asistido y aconsejado por un médico. Tampoco debe confundirse con la inducción al suicidio, que consiste en quebrar la voluntad de la persona, que no deseaba suicidarse, para que lo haga.
Reviewed by Irma Citlali Sanchez Garcia 4B
on
junio 21, 2021
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